Este artículo es una revisión de los estudios llevados a
cabo acerca de la utilización de suplementos
entre niños y adolescentes deportistas, con foco en
la prevalencia ytipo de suplementos utilizados, así como también en la comparación entre sexos.
La utilización de suplementos entre deportistas adultos
está bien documentada; sin embargo, existen limitados estudios que hayan
investigado la utilización de suplementos por niños y adolescentes deportistas.
Una tendencia de la literatura actual revela
que los suplementos más frecuentemente utilizados son las vitaminas y
minerales.
Si bien la preservación de la salud y la prevención de
lesiones y enfermedades son las principales razones para la ingesta de
suplementos, también se ha reportado que incremento
del rendimiento deportivo es una razón de peso para el consumo de suplementos.
Generalmente, las mujeres utilizan suplementos con mayor frecuencia y el consumo de suplementos está
asociado a la salud, la recuperación y a completar dietas inadecuadas. Las
razones de los hombres en cuanto al consumo de suplementos están relacionadas con la mejora del
rendimiento.
Ambos sexos han, en la misma proporción, han dado como
razón para la utilización de suplementos, el incremento en la ingesta
energética. Muchos suplementos dietarios están al alcance de los jóvenes
atletas y estos son particularmente vulnerables a las presiones de los medios y
al prospecto de participar en su deporte a un nivel de elite.
Las futuras investigaciones deberían proveer evidencia
directa respecto de cualquier efecto secundario fisiológico provocado por la
ingesta de suplementos así como también los requerimientos de vitaminas y
minerales para los niños y adolescentes deportistas. Las mejoras en la
educación de padres y entrenadores respecto de la utilización de suplementos
por parte de atletas jóvenes deberían ayudar a que estos realicen elecciones
apropiadas.
Introducción
La nutrición es un aspecto importante del programa de
entrenamiento de un atleta. Si bien se considera que el ejercicio y el
entrenamiento incrementan las necesidades de nutrientes en los atletas, una dieta equilibrada con las calorías adecuadas puede
proveer los nutrientes necesarios (American Dietetic
Association, 2000; Maughan et al., 2004).
Sin embargo es probable que, por diversas razones, no
todos los atletas puedan realizar dietas que cubran sus necesidades
nutricionales y por lo tanto se requieran suplementos nutricionales para evitar
deficiencias e incluso para mejorar el rendimiento (Maughan et al., 2004).
En la actualidad, la industria de los suplementos es un
mercado internacional con ganancias que alcanzan los mil millones de dólares.
En el año 2000, se ha reportado que las ventas de suplementos dietarios en los
Estados Unidos alcanzaron los 17.1 billones de dólares, con un incremento anual
en los consumidores que gastan más del 10% de sus ingresos en suplementos (Food
and Drug Administration, 2002).
Si bien muchos individuos utilizan suplementos, aquellos
que realizan actividades físicas y deportivas representan una porción
substancial de la población que consume suplementos (Maughan et al., 2004).
En una revisión previa acerca del uso de suplementos por
parte de atletas llevada a cabo por Sobal y Marquart (1994a), se analizó la
literatura publicada principalmente durante la década del 80’. En vista de lo
que en la actualidad es el mercado de los suplementos, estos se encuentran más
al alcance de los atletas y además son más aceptados en la cultura deportiva
por lo que la investigación acerca de las conductas nutricionales actuales está
garantizada.
El presente artículo es una revisión de la literatura
actual acerca de la utilización de suplemento por parte de atletas jóvenes, una
población particularmente vulnerable a la propaganda realizada por la industria
de los suplementos.
Prevalencia en la Utilización de Suplementos
Primero, para ubicar la literatura pediátrica actual en
contexto es necesario resumir brevemente la literatura en los adultos. Una de
las principales áreas de investigación en adultos, respecto de la utilización
de suplementos por parte de los atletas, se concentra en atletas de nivel
universitario, y por lo tanto involucra a atletas mayores de 18 años (Froiland
et al., 2004; Kristiansen et al., 2005; Sobal and Marquart, 1994a).
Un estudio que involucró a atletas de la División I en
los Estados Unidos reveló que el 89% de los sujetos había utilizado o se
encontraba utilizando suplementos en el momento en que se llevó a cabo el
estudio (Froiland et al., 2004).
En otro estudios llevado a cabo con atletas
universitarios de la División I de la NCAA halló que el 88% de los atletas
había consumido al menos una vez suplementos nutricionales y que el 58%
utilizaba dos o más suplementos (Burns et al., 2004).
Además, se ha hallado que los atletas universitarios
canadienses (94.3%) utiliza uno o más suplementos al menos una vez por mes
(Kristiansen et al., 2005).
La utilización de atletas entre los atletas de elite está
bien documentada, y se ha observado que un alto porcentaje de atletas olímpicos
canadienses consumió suplementos dietarios en su preparación para los juegos
olímpicos de Atlanta (69%) y Sídney (74%) (Huang et al., 2006), que el 77% de
atletas de elite de Singapur consumían suplementos dietarios y que una alta
proporción de atletas competitivos del Reino Unido (53%) también utilizaban
suplementos dietarios (Airstone et al., 2005).
Además, se ha observado que la población que utiliza
suplementos dietarios con mayor frecuencia son los atletas de elite que
compiten a nivel nacional, internacional y olímpico (Sobal and Marquart,
1994a).
Por ejemplo, Erdman et al (2006) hallaron que el 88.4% de
los atletas de elite canadienses que competían a nivel provincial,
universitarios, nacional e internacional/profesional utilizaban uno o más
suplementos dietarios.
En todos los niveles, los atletas que utilizaban
suplementos lo hacían con mayor frecuencia durante la fase de entrenamiento,
sin embargo los atletas que competían a nivel
internacional/profesional utilizaban los suplementos más frecuentemente tanto
durante el entrenamiento (98.3%) como en la competición (87.1) mientras que los atletas que competían a nivel provincial utilizaban los
suplementos con menor frecuencia durante el entrenamiento (89.6%) y la
competición (73.6%) (Erdman et al., 2006).
La prevalencia en el uso de suplementos entre atletas jóvenes
no está tan bien documentada como en los atletas adultos y de elite. Existe un
limitado número de estudios recientes llevados a cabo entre 1990 y el 2000 que
han investigado la utilización de suplementos por parte de niños y adolescentes
atletas, aunque los mismos puntos destacados para los adultos parecen ser
pertinentes para los atletas jóvenes.
La investigación en esta población particular es
importante debido a que la mayoría de los estudios han mostrado que la
utilización de suplementos por parte de niños y adolescentes atletas está
bastante difundida (ver Tabla 1).
Tabla 1. Prevalencia en el uso de suplementos
dietarios entre atletas jóvenes.
Los tamaños de las muestras en los estudios revisados
varían substancialmente desde 32 hasta 1355 y la prevalencia de la utilización
de suplementos por niños y adolescentes atletas está en el rango del 22.3% al
71% (Tabla 1).
Con la excepción del estudio llevado a cabo por Scofield
y Unruh (2006), los estudios con mayores muestras han hallado una menor prevalencia
que los estudios con muestras más pequeñas. Esta substancial diferencia podría
ser resultado de la inconsistencia entre las metodologías utilizadas en los
estudios lo que indicaría que la prevalencia no es tan alta como se había
anticipado.
Dos estudios (O'Dea, 2003; Bell et al., 2004) no
investigaron la prevalencia en la utilización de suplementos en forma global
sino que estudió la utilización de suplementos en forma individual, limitando
aun más los datos disponibles acerca de las tasas globales de prevalencia de
utilización de suplementos en los jóvenes atletas.
También se puede encontrar cierta variación en las edades
de los participantes incluidos en los estudios. Si bien el foco fue atletas
“jóvenes”, cinco estudios examinaron un rango de edades (Kim and Keen, 1999;
O'Dea, 2003; Scofield and Unruh, 2006; Sobal and Marquart, 1994a), mientras que
otros dos estudios solo se concentraron en una única edad (Nieper, 2005;
Ziegler et al., 2003).
Los estudios también difieren respecto de las edades
incluidas; un estudio incluyó sujetos de hasta 11 años (O'Dea, 2003), otro
incluyó sujetos de hasta 19 años y otro investigó a atletas de colegios
secundarios, reportando el año de cursado pero no la edad de los participantes
(Sobal and Marquart, 1994b) (Tabla 1).
Unos pocos estudios recientes llevados a cabo con atletas
de elite incluyeron a atletas jóvenes en sus muestras; sin embargo, con
excepción de Slater et al (2003), en estos estudios no se ha realizado una
distinción entre los distintos grupos etarios lo que no permite determinar la
prevalencia en la utilización de suplementos por los atletas jóvenes.
Por otra parte, Slater et al (2003) hallaron que el 77%
de los participantes habían utilizado suplementos dietarios en el año previo al
estudio aunque no se observaron diferencias en relación con la edad y además el
58% de los participantes eran menores de 20 años (Slater et al., 2003).
El nivel de competición de los sujetos también difiere
entre los estudios lo cual puede afectar las conclusiones acerca de la
prevalencia de utilización de suplementos. Cinco estudios (Kim and Keen, 1999;
Metzl et al., 2001; O'Dea, 2003; Scofield and Unruh, 2006; Sobal and Marquart,
1994b) investigaron la utilización de suplementos entre atletas de colegios
secundarios, un estudio (Bell et al., 2004) se concentró en estudiantes
enrolados en clases de salud y bienestar, y dos estudios (Nieper, 2005;
Ziegler, et al., 2003) se enfocaron en atletas de elite.
Algunos estudios han cubierto un amplio espectro de
deportes, especialmente aquellos que han investigado el uso de suplementos en
atletas de colegios secundarios, mientras que otros estudios han examinado a
los atletas de algunos deportes en particular, como por ejemplo atletas de
pista y campo (Nieper, 2005) o patinaje artístico (Ziegler et al., 2003).
También existe cierto grado de diversidad en el tipo de
actividad deportiva en las cuales se encontraban involucrados los participantes
de los estudios. Los atletas que realizaban múltiples actividades deportivas (2
o más deportes) tendieron a utilizar suplementos en mayor medida que los
atletas involucrados en una única actividad deportiva (Scofield and Unruh,
2006).
Dos estudios incluyeron atletas de un solo deporte
(Ziegler et al., 2003; Nieper, 2005), mientras que otros estudios exploraron la
utilización de suplementos en diversos deportes. La utilización de suplementos, sobre todo entre aquellos deportes en donde
se compite por categorías o entre aquellos en donde es importante la estética
corporal, también es más prevalente.
Sobal y Marquart (1994b) hallaron que los luchadores
(59%) utilizan suplementos en mayor medida que otros deportistas tales como
jugadores de softbol, hockey y golf (cada uno con un 50%) o los gimnastas
(40%).
La mayoría de los estudios han utilizado cuestionarios
para investigar la utilización de suplementos; sin embargo, un estudio (O’Dea,
2003) comparó grupos y otro estudio (Ziegler et al., 2003) utilizó mediciones
antropométricas y registros dietarios además de los cuestionarios.
Tipos de Suplementos Utilizados
A pesar de estas diferencias metodológicas, se puede
observar una tendencia que revela que los suplementos más frecuentemente utilizados entre los atletas jóvenes son
las vitaminas/minerales.
Los estudios que han investigado la suplementación con
vitaminas y minerales (Sobal and Marquart, 1994b; Kim and Keen, 1999) han
hallado que los suplementos más
frecuentemente utilizados son la Vitamina C, los multivitamínicos, el hierro y
el calcio (ver Tabla 2).
Estos resultados coinciden con un reciente
estudio en el cual se incluyeron un amplio rango de lo que los autores
denominaron “ayudas ergogénicas” tales como la creatina y la cafeína, y
nuevamente se observó que los suplementos más comúnmente utilizados por los atletas
adolescentes son los multivitamínicos, la vitamina C y el hierro (Neiper, 2005).
Tabla 2. Prevalencia de los suplementos a base
de vitaminas/minerales más comúnmente utilizados.
La lista de suplementos incluida en los estudios
revisados es diferente; sin embargo, puede observarse que las
vitaminas/minerales son los suplementos más consistentemente utilizados por los
atletas jóvenes.
En un estudio llevado a cabo con atletas adolescentes
(Bell et al., 2004) se investigó la utilización de diversos suplementos que
pueden ser fácilmente conseguidos por los adolescentes y se halló que además de las vitaminas y los minerales, las proteínas (14%),
los energizantes (6%) y la creatina (5%), son otros de los suplementos
utilizados con frecuencia.
En contraste con estos hallazgos, en otro estudio (O’Dea,
2003) se observó que los suplementos nutricionales más frecuentemente
utilizados eran las bebidas deportivas (56%), seguido de las
vitaminas/minerales (49%), bebidas energizantes (42%), suplementos herbales
(18%), guaraná y creatina (5%), proteínas derivadas de la leche (4%) y coenzima
Q10 (1%). Ziegler et al (2003) también hallaron que las vitaminas/minerales
eran los suplementos más populares entre los adolescentes varones (61%) y
mujeres (83%).
Para investigar específicamente la utilización de creatina entre atletas jóvenes, Metzl
et al (2003) encuestaron a atletas de colegios secundarios de entre 10 y 18
años de edad y hallaron que el 62% de estos utilizaban creatina.
Esto va en contra de las recomendaciones realizadas para
atletas menores de 18 años en las cuales se establece que estos atletas no
deberían consumir creatina o cualquier otra sustancia para la mejora del
rendimiento (American Academy of Pediatrics, 2005).
Si bien los riesgos asociados con la suplementación con
vitaminas y minerales no son tan severos como los riesgos asociados al uso de
ayudas ergogénicas tales como los esteroides, las anfetaminas y la hormona de crecimiento, los
atletas jóvenes pueden comenzar a utilizar vitaminas y minerales y luego pasar
a utilizar substancias más peligrosas (Sobal and Marquart, 1994b).
Muchos suplementos dietarios tienen la reputación de ser
seguros y no provocar efectos adversos debido a que consisten principalmente de
compuestos naturales y son comercializados como sustancias seguras y legales
para mejorar el rendimiento a diferencia de sustancias prohibidas tales como
los anabólicos esteroides.
Desafortunadamente, a pesar de su aparente composición
“natural”, no todos los suplementos son evaluados por la Administración de
Alimentos y Drogas (Food and Drug
Administration, FDA) y por lo tanto las
afirmaciones acerca de su seguridad y confiabilidad no son poco creíbles (Metzl
et al., 2001).
Los efectos de las dosis recomendadas tampoco están
reguladas por lo que no existe garantía alguna de su eficacia (Clarkson et al.,
2002). Además, el uso de vitaminas y minerales puede ser potencialmente dañino
ya que el consumo de estos suplementos en grandes dosis puede ser tóxico e
interactuar con otros nutrientes (Kim and Keen, 1999; Maughan et al., 2004;
Sobal and Herbert, 1988).
Razones para la Suplementación
Con el incremento en el uso de suplemento por parte de
los niños y adolescentes atletas, es importante investigar las razones por las
cuales los atletas adoptan este comportamiento.
Burns et al (2004) hallaron que los atletas adultos
consumen frecuentemente vitaminas y minerales debido a que consideran que estos
suplementos tienen un alto impacto sobre los procesos de
recuperación/rehabilitación, mientras que las proteínas y la creatina son
considerados como suplementos que tienen un alto impacto sobre el rendimiento
deportivo.
Otras razones dadas por los atletas de elite adultos para
la utilización de suplementos incluyen el incremento de la ingesta energética,
la mejora del rendimiento, la mejora de la salud, la prevención de deficiencias
nutricionales, la prevención de enfermedades, el incremento de la masa muscular
y la mejora de la recuperación (Erdman, et al., 2006; Froiland, et al., 2004;
Kristiansen, et al., 2005; Slater et al., 2003).
En los niños y adolescentes atletas, las razones para la
suplementación son similares. Los
atletas de colegios secundarios han reportado el crecimiento (48%), la prevención
de enfermedades (44%), el tratamiento de enfermedades (37%), la mejora del
rendimiento (31%), cansancio (28%) y el desarrollo muscular (28%) como las
razones más importantes para el consumo de suplementos (Sobal and Marquart,
1994b).
Nieper (2005) halló que las principales razones de
atletas de pista y campo del Reino Unido para el consumo de suplementos
incluyeron la salud (45%), el sistema inmunológico (400%) y el rendimiento
(25%).
La mejora del rendimiento deportivo ciertamente está en
el pensamiento de los atletas adolescentes, tal como lo indica el estudio
llevado a cabo por Perko et al (2000).
Comparación de la Utilización de Suplementos
entre los Sexos
La prevalencia de utilización de suplementos, el tipo de
suplementos utilizados y las razones de su uso tiende a diferir entre los
sexos. Las comparaciones entre los sexos están mayormente confinadas a tres
estudios, los cuales exploraron los porcentajes de hombres y mujeres que
utilizan suplementos.
En estos estudios se halló que las mujeres utilizan
suplementos con mayor frecuencia que los hombres, lo cual es consistente con la
tendencia observada en revisiones previas de la literatura (Sobal and Marquart,
1994a; Sobal and Muncie, 1988). Sin embargo, en la presente revisión, un
estudio (Scofield and Unruh, 2006) muestra resultados controversiales (ver
Tabla 3).
Los otros cuatro estudios originales incluidos en esta
revisión solo han considerado las diferencias sexuales en aspectos particulares
de los datos analizados (Kim and Keen, 1999; Perko et al., 2003; Sobal and
Marquart, 1994b) o han comparado las diferencias sexuales en un único
suplemento (Bell et al., 2004) y no en el uso a un nivel más general.
Tabla 3. Prevalencia en el uso de suplementos
entre hombres (H) y mujeres (M) atletas adolescentes.
Respecto de las razones para la utilización de
suplementos, los hombres tienden
a poner más énfasis en la mejora del rendimiento deportivo mientras que las mujeres tienden a estar más
preocupadas por los beneficios asociados con la salud (Slater et al., 2003;
Sobal and Marquart, 1994b).
Neiper (2005) confirmaron estas tendencias indicando que
las mujeres del
equipo júnior de atletas de pista y campo del Reino Unido reportaron consumir
suplementos por razones de salud (33%) y para fortalecer el sistema
inmunológico (44%) mientras que la mejora de la fuerza y el rendimiento tienen
una menor importancia (11%).
En este estudio la principal razón entre los hombres que consumían suplementos
fue la mejora del rendimiento (45%) y además los hombres consumían “ayudas
ergogénicas” (creatina y cafeína) con mayor frecuencia que las mujeres (11%).
Zeigler et al (2003) hallaron que los hombres y mujeres
que practican patinaje artístico difieren considerablemente respecto de su
motivación para consumir suplementos nutricionales.
Las mujeres utilizan los suplementos para la prevención
de enfermedades (61%), para incrementar el consumo energético (39%) y para
compensar una dieta inadecuada (28%). En el caso de los hombres las razones
incluyeron el incremento del consumo energético (41%), la prevención de
enfermedades (34%) y la mejora del rendimiento (21%). Esto es evidente en los
tipos de suplementos utilizados por cada sexo.
Las mujeresconsumen con mayor frecuencia
complejos de vitaminas y minerales (83%), seguidos de suplementos herbales
(48%) y de complejos multivitamínicos (42%). Estos suplementos pueden ser
categorizados como suplementos asociados con la salud.
Por otra parte los hombres también utilizan
complejos de multivitamínicos y minerales (61%) y suplementos herbales (44%) y
a la vez consumen barras de proteínas (38%), proteínas en polvo (15%),
aminoácidos (8%) y creatina (3%) en mayor medida que las mujeres, confirmando
que los hombres tienden a consumir suplementos debido a sus efectos
ergogénicos.
La única excepción a esto es que las mujeres (35%)
consumen bebidas y barras energéticas en mayor medida que los hombres (33%).
Crítica a la Literatura y Lineamientos para
las Futuras Investigaciones
Se deberían citar algunas de las limitaciones encontradas
para realizar la presente revisión. La mayoría de los estudios incluidos en
esta revisión utilizaron alguna forma de cuestionario para valorar la
utilización de suplementos entre los atletas; sin embargo, un estudio (O’Dea,
2003) realizó comparaciones grupales y otro (Ziegler et al., 2003) utilizó una
combinación de cuestionarios con mediciones antropométricas.
Los cuestionarios utilizados fueron diferentes y aunque
incluyeron puntos similares, las ligeras diferencias podrían afectar los
resultados globales.
Otro aspecto que surge al revisar la literatura es que
los diversos estudios investigaron la utilización de diferentes suplementos.
Por ejemplo, algunos incluyeron bebidas deportivas, bebidas energizantes,
cafeína y suplementos herbales, mientras que otros incluyeron solo algunos de
estos suplementos y otros solo se concentraron en los suplementos a base de
vitaminas y minerales.
Para poder determinar con precisión la prevalencia y
frecuencia de la utilización de todos los tipos de suplementos, los estudios
deberían incorporar un método más uniforme para examinar la utilización de
suplementos y que incluya una categorización más uniforme de los estos así como
también una lista estandarizada de los tipos de suplementos a incluir en el
análisis; de manera que se puedan realizar comparaciones directas entre los
hallazgos de los diferentes estudios.
Este proceso permitiría a los investigadores realizar una
interpretación más completa de las conductas actuales relacionadas con el uso
de suplementos por parte de atletas jóvenes.
Se requieren investigaciones adicionales acerca de los
potenciales efectos tóxicos relacionados con la ingesta de altas dosis de
vitaminas y minerales en adolescentes, ya que estos suplementos son los más
comúnmente utilizados por esta población.
La nutrición para el entrenamiento de los atletas jóvenes
es crucial ya que existen diversas relaciones entre las deficiencias
nutricionales, el crecimiento, el rendimiento deportivo y la prevención de
lesiones (Petrie et al., 2004).
Una de las mayores preocupaciones de los profesionales de
la salud y de la comunidad deportiva es que no son claros los efectos del uso
de suplementos sobre el crecimiento y desarrollo de los niños.
Existen pocos estudios que hayan investigado los efectos
positivos sobre el rendimiento o los efectos adversos de las sustancias
ergogénicas solo en atletas menores de 18 años (American
Academy of Pediatrics, 2005).
Durante las etapas de crecimiento se producen diversos
cambios fisiológicos lo que hace que sea difícil comprender completamente las
implicaciones fisiológicas de la ingesta regular de suplementos en este grupo
etario (Calfee and Fadale, 2006). Se necesitan más evidencias directas acerca
de los potenciales efectos secundarios de la ingesta de cualquier tipo de
suplemento.
Otra área que requiere de investigaciones adicionales se
relaciona con los requerimientos de vitaminas y minerales de niños y
adolescentes atletas. La mayoría de los estudios actualmente disponibles
muestran que los atletas tienden a tener una ingesta dietara suficiente que
niega la necesidad de los suplementos a base de vitaminas y minerales.
Sin embargo, la mayoría de estos estudios citan
resultados de estudios llevados a cabo en las décadas del 80’ y 90’. Por lo
tanto, se requieren evidencias más actuales, aunque en teoría, las dietas de
los atletas deberían ser mejores y más completas que la de los sujetos no
deportistas, pero esto es algo que no puede asumirse.
Es posible que las dietas de los atletas no cubran los
requerimientos de vitaminas y minerales. El conocimiento de la nutrición por
parte de los atletas adolescentes parece ser inadecuado y esto puede derivar en
errores respecto de los requerimientos nutricionales para maximizar el
rendimiento deportivo y por lo tanto los hábitos dietarios de los atletas
jóvenes tienden a ser inapropiados (Reading et al., 1999).
Para investigar adicionalmente los factores que
influencian a los atletas a consumir suplementos dietarios, sería beneficioso
explorar el vínculo entre la salud y el rendimiento deportivo.
Si bien la investigación ha demostrado que la mejora del
rendimiento deportivo es una de las principales razones de la suplementación,
la preocupación por la salud también ha surgido como un factor clave de
motivación, especialmente en las mujeres para quienes la preocupación por la
salud parece ser más importante que el rendimiento deportivo (Kim and Keen,
1999; Sobal and Marquart, 1994b).
Las vitaminas y minerales son consideradas un suplemento
nutricional; sin embargo, es posible que los atletas, quienes en general están
preocupados por su salud y están conscientes del impacto que tiene su estatus
de salud sobre el rendimiento deportivo, ven a las vitaminas y minerales más como
un fármaco o un medicamento que como un suplemento.
Debido a que el uso de vitaminas y minerales también
tiene una alta prevalencia entre los atletas, es probable que estos tengan una
concepción equivocada respecto del rol de las vitaminas y minerales en la
dieta, de su función para el mantenimiento de la salud, su rol para el
rendimiento deportivo y como las necesidades de vitaminas y minerales pueden
ser cubiertas a través de la dieta.
Los atletas desean estar lo más saludable que sea posible
y consumen vitaminas y minerales para mantener su salud más que para mejorar su
rendimiento y por lo tanto podría ser ventajoso utilizar un enfoque diferente
para estudiar y determinar la utilización de vitaminas y minerales por parte de
los atletas.
Conclusiones
En conclusión, es importante destacar que las
organizaciones deportivas tales como UK Sport, reconocen la importancia de
educar a los jóvenes atletas acerca de la utilización de suplementos. Para
llevar esto a cabo, UK Sport ha decidido concentrar sus esfuerzos en las
actitudes dietarías de los deportistas y en el valor de la utilización de
suplementos para el deporte.
UK Sport ha comenzado con un proyecto de investigación
que involucra a más de 1000 jóvenes atletas del Reino Unido (UK Sport, 2006).
Además, ha implantado planes educativos para los atletas jóvenes que se enfocan
en la utilización de suplementos. Los padres y entrenadores también deberían ser educados en este aspecto
para que ayuden a los atletas a realizar una correcta elección.
La promoción de la actividad física en niños y
adolescentes es particularmente importante debido al incremento de la obesidad
infantil. Es imperante instalar hábitos saludables respecto del ejercicio y el
deporte en los jóvenes, pero el mensaje puede ser mal interpretado si se hace
énfasis en alcanzar el éxito a toda costa, lo que podría llevar a los jóvenes
atletas al consumo de suplementos.
La utilización de suplementos entre los atletas jóvenes
es un tema actual que amerita futuros estudios para obtener la mayor cantidad
de información y lo más precisa posible tanto para los profesionales como para
los consumidores.
Puntos Clave
La utilización de suplementos por parte de atletas niños
y adolescentes se ha extendido considerablemente siendo las vitaminas y
minerales los suplementos más frecuentemente utilizados.
Los efectos del uso de suplementos sobre el crecimiento y
el desarrollo de niños y adolescentes no se conocen totalmente y por lo tanto
se debería desalentar la utilización de suplementos en esta población.
Es probable que los jóvenes atletas tengan una concepción
equivocada respecto del rol de las vitaminas y minerales en la dieta, de su
función para el mantenimiento de la salud, su rol para el rendimiento deportivo
y como las necesidades de vitaminas y minerales pueden ser cubiertas a través
de la dieta y por lo tanto se requiere de la educación nutricional en esta
población deportiva.
Por:
Jill Anne McDowall.
Fuentes:
Journal of Sports Science and Medicine
Department of Family and Nutritional Sciences, University of Prince
Edward Island, Canada.
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