La hormona de crecimiento no actúa por sí sola, como muchos creen.
La hormona de crecimiento es una hormona polipéptida, que está compuesta por 191 aminoácidos. En el hombre se produce en la hipófisis, y se libera en algunos casos específicos de estimulación como entrenamiento, sueño, estrés, hipoglucemia, etc.
Por eso la hormona de crecimiento humana (HGH) cuando se libera no lo hace por propia iniciativa. Estimula el hígado, para que este, a su vez, produzca y libere los factores similares a la insulina y las somatomedinas, y solamente estas últimas son las que ejercen los diferentes estímulos en el organismo, pero en ese momento el hígado no puede producir, nada más que una cantidad limitada de estas sustancias, llegando a una acción realmente limitada.
El aporte externo de hormonas de crecimiento permite simplemente animar al hígado, a producir y liberar las sustancias que causan el crecimiento, pero la hormona por sí sola no tiene ningún efecto.
La hormona de crecimiento y los cadáveres.
Hacia mediados de los años ochenta, la utilización de hormona de crecimiento estaba basada, únicamente en hormona humana biológicamente activa. Esta hormona era extraída de la hipófisis de cadáveres, por lo que además de muy costosa, era tremendamente complicada de conseguir.
Hasta que en 1985 se descubrió la relación que había entre las muertes a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob, (una enfermedad del cerebro, que causa locura y muerte) y la hormona extraída de cadáveres humanos. El producto fue retirado progresivamente del mercado, y hoy en día es imposible conseguir hormona humana.
Creación y uso de la hormona de crecimiento sintética.
Rápidamente apareció hormona de crecimiento sintética, producida genéticamente a partir de la Escherichia Colí (E.Colí), o a partir de cultivos de células transformadas provenientes de los ratones, comercializándose por todo el mundo por múltiples laboratorios.
La utilización por parte de los atletas de estos preparados de STH, les permite beneficiarse de tres aspectos importantes:
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La hormona somatropa (STH) posee una fuerte acción anabolizante, y permite una síntesis de proteínas muy importante, llevando a un aumento de tamaño de las células musculares, o hipertrofia, y un aumento en él numero de ellas, o hiperplasia.
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El segundo efecto de la hormona sintética STH, es el de su fuerte acción frente al consumo y eliminación de grasas. Transformando estas grasas en energía, permitiendo al atleta aumentar su consumo calórico, con un consumo mucho más consecuente de los tejidos grasos.
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El tercer efecto interesante para los atletas, reside en el poder de la STH, para reforzar el tejido conjuntivo, tendones, ligamentos, huesos y cartílagos, pudiendo explicar solo de esta manera el aumento de fuerza experimentado por los deportistas.
El problema reside en que al ser un producto realmente caro, no todos disponen de los medios necesarios, y algunas veces sus dosis y ciclos no son los correctos para ellos.
La hormona de crecimiento no actúa sola, como muchos creen.
Por otro lado, cuando se utiliza la hormona de crecimiento STH, las necesidades del organismo aumentan; mas hormona tiroides, mas insulina, mas cortico-esteroides, mas gonadotrofina, estrógenos, y por supuesto andrógenos y anabolizantes.
Con esto se explica porque muchos que la han utilizado sola, no consiguen resultados como esperan. Lo ideal es combinarla con esteroides, hormona tiroides e insulina.
Sabemos que la STH posee una acción principalmente anabolizante, existen tres hormonas que deben ser utilizadas al mismo tiempo, si es que se quiere tener máximos resultados anabólicos, estas son:
Solo en este momento el hígado puede producir liberar las somatomedinas, y los factores de crecimiento similares a la insulina.
Demostrando con esto que para el uso de la STH es necesario un efecto sinérgico. La mayoría de los atletas utiliza la STH antes de una competición, es decir, en la fase que están siguiendo un régimen hipocalórico.
El organismo reacciona frente a este régimen produciendo menos insulina, y menos hormona tiroidea L-T3, y de esta forma no se crea el terreno favorable necesario para que la STH funcione adecuadamente.
Hay que tener en cuenta, que el consumo de Clembuterol y de Efedrina, reducen la cantidad de insulina y de hormona L-T3 que el organismo produce.
Como se puede apreciar, todo esto es complicado, y desalentador para muchos, pero que le vamos a hacer la STH es así.
Además, la mayoría de atletas utiliza la hormona directamente del mercado negro, es decir sin receta médica, por lo que también podríamos explicar la ineficacia que algunos dicen tener con el uso de STH; ha sido habitual la venta de HCG haciéndola pasar por STH.
Dosis recomendadas para la hormona de crecimiento.
No debemos olvidar la posibilidad que tienen algunos atletas, en casos muy escasos, que su organismo no presente ninguna reacción frente al aporte exterior de STH, por alguna reacción de anticuerpos difícil de explicar, pero que es factible que suceda.
La dosis recomendada por los fabricantes para casos de raquitismo es de 0,6 ui de media, y por kilo de peso corporal a la semana. Según esa regla, un atleta de 100 kg tendría que utilizar 60 ui por semana, es decir, tres inyecciones intramusculares de 20 ui a la semana.
También se puede aplicar subcutáneo, en este caso diario, de 8 ui por día. Los atletas que utilizan STH toman por lo general de 4 a 8 ui por día, preferentemente en inyección subcutánea.
La STH tiene una media de vida de una hora. Por eso es costumbre entre numerosos atletas repartir su dosis cotidiana en tres inyecciones subcutáneas de 2 ui.
Según parece, el uso en pequeñas dosis es el método más satisfactorio por una razón simple; cuando se inyecta STH la concentración sérica en la sangre aumenta rápidamente, traduciéndose en una acción rápida del producto.
Como se menciono anteriormente, el hígado es estimulado por la STH para producir los factores de crecimiento y las somatomedinas, los cuales se encargaran de producir sus efectos en el organismo.
Como el hígado no puede producir más que una cantidad limitada de estas sustancias, con inyecciones continuadas es más fácil hacerle fabricar las sustancias de crecimiento, que si se le administra toda la dosis diaria de una sola vez.
Múltiples dosis realizadas frecuentemente en el mismo lugar pueden ocasionar atrofia del tejido adiposo. El tiempo nos ha demostrado que la STH funciona realmente en función de las dosis utilizadas, por eso es mejor no recurrir a ella si no se poseen los medios necesarios. Los intentos que no se realizan con todos los medios posibles, terminan sin lugar a dudas en completo desastre.
La dosis más efectiva se sitúa alrededor de las 4 ui por día, normalmente la hipófisis segrega de 0,5 a 1,5 ui naturalmente por día. La duración del tratamiento más lógica es la que le permita la situación financiera del atleta, por regla general, se viene utilizando por periodos largos de seis semanas a varios meses.
Aspectos interesantes de la STH es que permite utilizar la misma dosis por periodos largos sin problema de que su efecto descienda, debido a un aumento del número de células o hiperplasia (Dr. William N. Taylor, Anabolic Steroids and the atleta p. 75) los aumentos en fuerza y masa muscular se conservan después de un tratamiento con STH.
La hormona del crecimiento y la Insulina.
Los atletas en periodo de volumen, o fase de progresión con STH, no necesitan un aporte exógeno de insulina, con la condición de que tengan una comida completa cada dos horas y media, es decir, seis o siete comidas por día, ayudando de esta forma al organismo a liberar su propia insulina, evitando una disminución brutal del nivel de glucemia.
En esta misma fase los atletas no dudan en utilizar L-T3, pero lo ideal, es controlar medicamente los niveles de hormonas tiroideas. El consumo simultaneo de esteroides anabolizantes, o el Clembuterol, es muy útil.
Conviene ser prudente con la dosis de insulina, ya que la mala utilización de la misma lo único que conseguirá es convertir al atleta en una bola de grasa. Una gran cantidad de insulina activa determinadas enzimas, que convierten la glucosa en glicerol, y a partir de ahí, en triglicéridos.
Una cantidad baja de insulina particularmente con una dieta estricta, reduce la acción anabolizante de la STH. La solución a este dilema sería la de consultar a un médico que controle el nivel de glucemia y de orina.
Efectos secundarios de la hormona de crecimiento.
Los efectos secundarios de la STH no tienen nada que ver con los efectos que puede causar la toma regular de anabólicos androgenicos, como es la reducción endógena de testosterona, acné, caída de cabello, agresividad, aumento del nivel de estrógenos, fenómenos de virilización en las mujeres, retención hidro-sódica, etc.
Los principales efectos secundarios de la STH se manifiestan con una marcada hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en sangre), o hipo actividad de la glándula tiroides. Los casos escasos de formación de anticuerpos no tienen prácticamente relevancia. Los casos tan dramáticos de acromegalia que se atribuyen al uso de la STH hay que examinarlos con prudencia.
Si bien es cierto que en la pubertad el riesgo es mucho mayor, en el caso de atletas confirmados con una masa muscular y una trayectoria amplia de entrenamiento, la situación y los casos actuales no parecen traer las consecuencias con las que nos amenazan, en referencia a la acromegalia.
Por otro lado, el riesgo de estos efectos secundarios está latente, por lo que la prudencia sigue siendo la mejor de las armas. Los principales y reales problemas de la STH sobrevienen cuando los atletas deciden aumentar las dosis de insulina.
Un sabio consejo.
Si bien es cierto, que este tipo de ayudas resultan positivas al inicio, y muy perjudiciales al final, queremos recomendar a nuestro asiduos lectores, la Guía de entrenamiento Culturista, en la que encontraran una importante serie de metodologías de entrenamiento que le ayudarán a incrementan la STH, y avanzar de forma natural y segura.
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